vie. Nov 22nd, 2019

‘Land of mine. Bajo la Arena’, por Manuel Campos del Olmo

 

Desde Dinamarca llega esta estratosférica y magistral película de Martin Zandvliet sobre una cara prácticamente desconocida de la Segunda Guerra Mundial. Tras la desocupación de Dinamarca, un pelotón de jovencísimos soldados alemanes es obligado a desactivar las más de 45.000 minas nazis que aún serpentean por las playas danesas.

Con este precepto, se nos presenta una cinta que desprende sensibilidad (sin caer en el sentimentalismo) y humanidad. Es un desgarro revelador sobre lo irracional del odio y la violencia, de la venganza y el rencor. Sin señalar víctimas ni verdugos, Martin Zandvliet consigue una película bélica alejada de convencionalismos clásicos (aunque no pueda decirse que sea una obra moderna o posmoderna) y motivada a defender los valores más puros del ser humano.

El sargento Rasmussen, cuya respiración fundida en el negro del arranque nos vaticina que viajaremos con él en un apasionante trayecto narrativo, es el encargado de custodiar a los jóvenes soldados que desactivarán las minas de una costa paradisíaca. Si su presentación en la secuencia prólogo nos muestra un hombre rudo y violento cegado de rencor hacia los alemanes, la convivencia con los jóvenes desactiva-minas será un logradísimo vaivén en su relación emocional, dando como resultado un arco maravilloso que parte del rencor, pasa por la indiferencia y termina en la confraternidad. Arde en él un conflicto interno conmovedor ante lo que los muchachos despiertan en él y lo que sus compañeros oficiales (y en general, la sociedad danesa) le incitan a sentir. Ese irracional resentimiento que abandera la posición de los daneses hacia los alemanes (aunque sean niños que lloran llamando a su madre cuando ven las cosas negras) es la fuerza que acabará desvaneciéndose mediante la convivencia con los muchachos, a favor de una única y honda verdad: todos somos humanos y el odio es un escollo.

Martin Zandvliet sitúa la cruda historia en un paraje cautivador, azorado por el tibio marrón de la arena costera, el azul burbujeante del mar y la hondonada blanca de la sal y las nubes. En cualquier punto de este idílico lugar, puede residir la muerte disfrazada de mina. En este sentido, Martin Zandvliet contrapone maravillosamente la juventud y vida de los soldados, así como lo ensoñador del espacio, con el hedor de la muerte, que puede estallar en cualquier instante, logrando momentos de tensión sencillamente prodigiosos. Y es una tensión desgarradora cuanto más fondea el guion en los jóvenes personajes, atestados de sueños (echarse novias, montar empresas) y derrochantes de humanidad.

En suma, todo ello hace de ‘Land of mine’ una película cautivadora, brillante, con momentos de crudeza extrema mitigados por otros de templada y desgarradora humanidad. Una mina emocional que enciende el alma pero desde la contención y la inteligencia, desde la verdad honda y dolorosa. Puro cine, en definitiva.

‘Land of mine. Bajo la Arena’ se estrena el 17.2.17.

Manuel Campos del Olmo.

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