Dirty Dancing

‘Dirty Dancing’, baila conmigo otra vez, baby

Visiones

La película icónica de los 80 ‘Dirty Dancing’ toma vida en el Teatro de la luz Philips producida por Letsgocompany.

La obra conserva la estética y la magia de esos años y revive esos ideales y sentimientos de amor adolescente o juvenil en el que la sensualidad está a flor de piel y la pasión dirige la acción. Acción que se desarrolla en el verano del 63 en el que una joven de diecisiete años de vacaciones con sus padres y su hermana conoce en la fiesta del hotel Kellerman en el que se alojan a una guapo y famoso bailarín que además de clases y que le enseña no sólo los primeros pasos de baile sino con el que da los primeros pasos en un mundo adulto que en ocasiones puede resultar sórdido y algo desalentador pero al que aportan la ensoñación, sensualidad y vitalidad juvenil.

El encuentro de la joven Frances, “Baby” para sus padres y conocidos y Johnny cambiará la vida de ambos para siempre. Los ideales y sueños de aquella época y de aquellos años cambiaran y marcaran la historia en las siguientes décadas.

Dirty Dancing

La obra discurre y es contada de manera muy similar a la película que está en el imaginario colectivo de varias generaciones y supone un reto escénico pues tienen que trasladar a las tablas las distintas secuencias y escenas de la película dado que la representación teatral trata de ser bastante fiel a la versión cinematográfica. Ello supone que haya momentos muy breves y representaciones muy cortas, cambios de escenario constantes e intervenciones frecuentes de los actores que despliegan una energía asombrosa cambiándose en segundos, en el tiempo que dan la vuelta las plataformas giratorias escénicas. Imprimen mucho ritmo narrativo lo que permite disfrutar los números musicales y de baile como una poética y hermosa acrobacia, una mágica música que libera de la intensidad de la sucesión de escenas y acciones algo arrolladora.

Laura Enrech en el papel de Baby y Christian Sánchez en el papel de Jhonny están muy lucidos en sus papeles y destacan tanto en los números musicales como en las sucesivas escenas representadas sin eclipsar las más que solventes y muy aplaudidas actuaciones de sus compañeros de reparto entre los que destacan Antonio Reyes, Fanny Corral y Lucía Torres entre otros.

El equipo creativo y técnico con May Collado como responsable resuelven de manera muy exitosa distintas escenas de la película que resultan de esta manera muy creíbles y solventes sobre las tablas creando una atmósfera que nos transporta a los lugares y situaciones que viven los protagonistas y produciendo en el ánimo la añoranza de aquellos maravillosos años. Las escenas cinematográficas en el bosque o en el lago son representadas de manera muy creativa y brillante.

Las escenas de baile y coreografías resultan especialmente emotivas y sugerentes con los actores coordinados y moviéndose al ritmo de una música que suena envolvente y que en parte es interpretada en directo.

El musical retorna a la Gran Vía madrileña tras una exitosa gira y retorna para recrear de nuevo la sensualidad y fascinación de una época llena de promesas en las que los jóvenes protagonistas lo son para sí mismos y para el mundo que en ese momento histórico, primeros años de la década de los 60, cuenta con figuras que cambiaron el curso de los acontecimientos y cuyos nombres y algunas de sus palabras salen en la representación como es la carismática figura de Martin Luther King.

Dirty Dancing
Fotos: Chloe Car

Los números musicales tienen una vibrante intensidad y las escenas románticas, alguna con una fuerza sensual más subida de tono son magníficamente interpretadas por la pareja protagonista que no solo bailan sino que interpretan, gesticulan, actúan y se complementan de maravilla.

Las canciones, algunas en inglés, son en directo y son los actores del elenco las que las interpretan.

El público vibró con las escenas finales y con el cierre de oro del “I´ve had the time of my life” y por un momento todos creímos que el amor triunfa y que no entiende de clases sociales ni hay adversidades que no supere. El guapo, que además es el bueno, se va con la romántica y tierna que además es la guapa y todos felices y todo es posible.

Más info y entradas: Smedia

Fotos: Chloe Car

Javier Torres.

 

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