lun. Oct 21st, 2019

‘La piel de lagarto’ por Pedro Antonio Álvarez

 

‘La piel de lagarto’ nos habla de una familia normal, con sus problemas, con sus alegrías, con sus secretos, como cualquier otra. Con la única diferencia de que en esta familia todos sus miembros tienen que cambiar la piel de vez en cuando.

La compañía del sr. Smith nos trae esta fábula contemporánea en la que a través de una familia de lagartos nos muestran pequeños momentos de alegría y tristeza con la que cualquier familia se puede sentir identificada.

Lo primero que nos sorprende es la puesta en escena. Los actores ya están trabajando mientras los espectadores ocupamos las butacas y nos sumergen desde el primer momento en la dinámica de la obra.

Sin desvelar nada sustancial de la obra solo diremos que desde el primer momento los actores rompen la cuarta pared y nos hacen participes de la representación, hablándonos directamente, lo que en un principio puede parecer incomodo lo convierten en un lazo de confidencialidad e intimidad con el espectador. En muchos casos incluso algún personaje en concreto sólo con el público, siendo ajenos el resto de personajes.

Bañada continuamente por histriónicos números musicales y escenas de lo más estrambóticas representan de forma abstracta los problemas de cada uno de ellos y con un humor crudo y un gran trabajo de interpretación consiguen que nos sorprendamos, sonriamos, riamos, entristezcamos… todo, en muchas ocasiones, en un corto espacio de tiempo.

El narrador, que luego se convierte en uno más de la familia de una forma muy original, es el que nos lleva de la mano a lo largo de toda la historia siendo su vida, la de una libélula, el marco de la representación. Tiene 24 horas de vida y va a compartirlas con una familia de lagartos, nada más lejos de la realidad.

“Esta es la historia de un lagarto al que le picó un mosquito, y luego el lagarto se lo comió… y se comió a sí mismo”

“No hay nada más bonito que comerse a alguien a quien quieres”

Son algunas de las frases con las que nos sorprenden y nos hacen reír de una forma extrañamente acertada dentro de la historia que estamos contemplando.

Nos muestran esas pequeñas cosas que toda familia tiene y se esconden bajo capas y capas de piel, como si fueran lagartos y teorizan con esa idea: “todo en la vida es como una cebolla, tiene capas. Debajo de una capa hay otro y debajo otra y otra y otra…”

Es una comedia, pero en ella nos encontramos con momentos crudos, momentos que representan de una forma muy peculiar esos “pequeños” problemas de los que hablamos. Ante estos, unas personas se identifican más y otras llegan hasta a sonreír en determinados momentos. Por lo que está claro que deja una huella diferente en cada persona que la contempla.

Más info: Compañía Sr. Smith

Pedro Antonio Álvarez.

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