jue. Nov 14th, 2019
Una íntima convicción

‘Una íntima convicción’

«Mamá ha desaparecido y papá está acusado de matarla».

Esta es la historia real de una mujer desaparecida y un marido al que se le acusa -sin prueba alguna- de su asesinato; una opinión pública necesitada de culpar a alguien y una justicia cansada, cómoda, carente de objetividad profesional, contada por un personaje ficticio (Nora), que simboliza el empuje, tenacidad y el necesitado -e incluso obsesivo- deseo de buscar la verdad del que carece la justicia. Una película inteligente sobre la presunción de inocencia.

“Descubrí, de inmediato, la justicia de mi país y la desgracia de esta familia condenada a la incertidumbre; y decidí mostrar la justicia desde lo más cerca posible. Enseñar su complejidad y tratar de capturar su poder dramático. Es, por tanto, una película de juicios” (Antoine Raimbault / Director).

Excelente opera prima del director Antoine Raimbault, que con un ritmo trepidante, una narrativa inteligente, una estética exquisita, un hilado secuencial perfecto, acompañado de una interpretación intensa de su protagonista (Nora), la excelente actriz Marina Fois y el recital oratorio y presencial del actor Olivier Gourmet en el personaje de Éric Dupond-Moretti  (los dos pesos pesados de la trama), nos transporta a un escenario judicial plagado de giros y tensión. Juntos, lucharán en una feroz batalla contra la injusticia. Pero a medida que el tornillo se estrecha alrededor del que todos acusan, la búsqueda de la verdad de Nora se convierte en obsesión. A destacar también la retenida interpretación del personaje del acusado, el actor Laurent Lucas, el cual crea  su personaje bipolar con una credibilidad absoluta.

Una convicción íntima de Antoine Raimbault, aborda una realidad ficticia en torno al famoso caso Viguier. Va sobre el proceso de apelación de Jacques Viguier, un hombre acusado de asesinar a su mujer. Un caso judicial que influyó en la opinión pública en 2010. El acusado compareció en apelación por el asesinato de su esposa. Sin ninguna prueba real de su culpabilidad, había sido absuelto en primera instancia, y fue el famoso abogado Eric Dupond-Moretti quien defendió a este hombre y demostró que no había pruebas evidentes que culpasen a nadie, sólo, meras sospechas.

Y ahí está el problema o interrogante moral y social que inteligentemente nos plantea Raimbault: Es fácil moldear a un culpable a partir de sentimientos y fantasías porque la naturaleza tiene horror al vacío, necesitamos que se haga justicia y necesitamos encontrar un culpable, desde la más íntima convicción. Nos decimos una verdad que parece lógica, racional, satisfactoria y final. Y no importa cuánto duden los demás, no importa la falta de pruebas, una vez que la convicción se insinúa, lo puede todo. Es precisamente esta mecánica oscura la que aborda la película: el poder de la convicción sobre la razón. 
Una íntima convicción no es una película de tesis. Las preguntas interesan infinitamente más que las respuestas. El reto es llevar a la reflexión. Al entrar en el punto de vista de Nora, único personaje ficticio (un personaje obsesivo, casi enfermizo), una heroína a lo Erin Brockovich, encarnada por Marina Fois, que casi perturbada está resuelta por la búsqueda de la verdad. Se le ve al borde de una locura capaz de sacrificar a su familia, su trabajo al servicio del acusado, a quien apenas conoce. Bastante inquietante, el personaje imaginado por Antoine Raimbault. Los espectadores apoyarán su convicción, antes de darse cuenta de que no tiene más pruebas que los acusadores de Viguier.  

La trama alrededor del juicio, incluida la súplica del abogado defensor Dupond-Moretti, sigue paso a paso los muchos giros con un rigor ejemplar. En esto, los concursos de oratoria del abogado son interpretados brillantemente por Olivier Gourmet. El actor apuesta por encarnar un letrado valiente. La película rinde homenaje a esta gran figura del abogado atrevido capaz de hacer callar a los jueces a quienes incluso recrimina el hecho de que le molesten durante su interrogatorio. El ruego al jurado “a intentar comprender” el carácter objetivo y no basado en suposiciones de la justicia, es también un punto culminante, donde logra ponernos en la piel de los miembros del jurado; pues, obviamente, todos están cuestionando la inocencia de este pobre individuo que parece ser aplastado por una máquina judicial incontrolada.

Básicamente, lo que dice la película es que la búsqueda de la verdad puede volverte loco. Y que todos podemos cambiar. Nora encarna tanto el fantasma de un justiciero como una reflexión introspectiva sobre el peligro de nuestras certezas. Mientras que una réplica de Dupond-Moretti en la película afirma que no debemos encontrar «un culpable”, la lectura final de la misma, es pretender que la justicia sea necesariamente tenaz en la búsqueda de esa verdad”.

En definitiva, una película que se estrenará en España el 23 de Agosto de 2019, necesaria, interesante, y que cumple con las expectativas del buen cine: entretener y plantear preguntas.

Pedro Moya.

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