Obesidad

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Obesidad

En la actualidad el número de personas con sobrepeso u obesidad ha aumentado de forma alarmante.

Mientras gran parte de la población mundial pasa hambre o desnutrición, los habitantes del primer Mundo se alimentan en exceso, mal y no realizan ejercicio físico.

En efecto, la industrialización nos retiró del trabajo físico pesado e incluso de la necesidad de caminar, a la vez que aumentó nuestro poder adquisitivo y nos facilitó la adquisición de alimentos.

El problema está en que ingerimos más calorías que hace 50 años pero quemamos muchas menos que entonces.

Para tratar de solucionar esto, la mayoría de nosotros, en algún momento, ha decidido bajar de peso con escasa fortuna en la mayoría de los casos.

Dietas muy estrictas o radicales logran descensos de peso rápidos que se recupera a las pocas semanas o meses de abandonar la dieta. Lo correcto (y generalmente lo más sencillo) es ponerse en manos de un profesional médico o nutricionista que nos cree un programa adecuado a nuestro organismo.

Tras una entrevista inicial con el médico o el nutricionista, éste realizará un chequeo exhaustivo que incluye un análisis corporal por bioimpedancia para determinar no sólo el peso y el índice de masa corporal, sino además el porcentaje de agua, grasa, y masa magra, así como el tono muscular del individuo y su consumo metabólico basal y en actividad. Con todos estos datos cargados en un programa informático, pasamos a diseñar una dieta específica para el paciente que contempla sus gustos personales, sus hábitos de alimentación, sus necesidades nutricionales, actividad física, etc.

Así se elabora un programa completo que incluye la dieta para dos o cuatro semanas, un calendario semanal, menús diarios con sus correspondientes recetas de cocina, lista de la compra, plan de ejercicio, etc.

El médico también contemplará cualquier patología asociada (Diabetes, Hipertensión, Estreñimiento), ajustando la dieta a esa realidad.

La bajada de peso de forma moderada, progresiva y constante hará que nuestro cuerpo se vaya acostumbrando a su nueva realidad adaptándose a la reducción de la cantidad de comida en cada ingesta y al aumento del número de veces que realizamos estas ingestas al día con lo que se dominan los ataques de hambre incontrolados. Es decir: comer más veces, menos cantidad y los alimentos correctos.

Controles periódicos permiten comprobar si el cumplimiento del tratamiento da el resultado buscado. Además, medidas complementarias como fisiatría con radiofrecuencia, cavitación, ultrasonidos, infrarrojos o electrolipólisis, ayudan a quemar la grasa y tonificar el músculo, mejorando la figura a la vez que se adelgaza.

Javier Romero.

Imagen de mohamed_hassan en Pixabay

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