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‘De Caperucita a loba en solo seis tíos’, loba de pelo en pecho

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De Caperucita al oba

La obra es una hilarante y desternillante disección de las relaciones de pareja contadas desde el lado femenino de la relación y no digo desde la mujer pues muchas de las actitudes y planteamientos femeninos podrían ser compartidas igualmente por hombres.

La obra está basada en un libro escrito por la misma autora e intérprete Marta González de la Vega publicado en 2015 y de mismo título que la versión teatral.

Es una obra para ejercer ese sano hábito que debería ser el de reírnos de nosotros mismos y de cómo encaramos nuestras relaciones y porqué en ocasiones se desarrollan de manera tan equivocada y tóxica.

En sólo seis capítulos como si de un manual de buenas prácticas para sobrevivir a las patéticas relaciones amorosas se tratara se analizan como nos hacemos la zancadilla y nos hacemos trampa en cuanto a las relaciones, ligues, encuentros, escarceos y demás prácticas de alto riesgo en los que nos metemos los humanos.

Sería injusto decir que el espectáculo es un monólogo inteligente y sarcástico, un monólogo interpretado de manera espontánea y natural por una fantástica actriz. Sería injusto porque es eso y mucho más: una interpretación, una puesta en escena, unos números musicales y canciones y una interacción divertida y cómplice con un público entusiasmado y que se suelta la melena aunque la alopecia haga hecho estragos en más de alguno.

El espectáculo pone en evidencia esas estrategias que la mente femenina crea para sobrevivir aunque en ocasiones lleven al naufragio más absoluto. Y ¿Quién no las ha utilizado?.

Es una liberación en el sentido más catártico y físico del término pues el alivio recorre la sala a golpe de carcajada y hasta un número final físico-emocional que exorciza los fantasmas que aún pudieran quedan agazapados.

Marta González de Vega está sublime. Creadora e intérprete de este “iluminado” monólogo se nos presenta como una gurú que ha sufrido en primera persona las amargas consecuencias de las relaciones de pareja que no se desarrollan bien pero que suponen una escuela para llegar a la graduación de todos como auténticas lobas a través del método ensayo-hostión.

El público se gradúa cum laude tras 90 minutos de risas en las que se ve reflejado y se ríe de sí mismo y sale inmunizado para todos esos mensajes interiores y hasta exteriores que nos paralizan porque a fin de cuentas es mejor tomarse las relaciones como una aprendizaje y un juego en el camino a ser lobas y así estar más felices de nosotros mismos.

Los tipos que van pasando en el curso del aprendizaje van desde los “rollo de una noche”, “amigo con derecho a roce”, “flipado”, “el bueno” “amor de tu vida (un rato)” y alguno más que son proyectados en una pantalla en el mismo escenario con escenas de entrada en una discoteca o interacciones en la intimidad y que dan al monólogo un oxígeno y una escenografía fluida y divertida.

En esas cortas intervenciones proyectadas en una pantalla en el mismo escenario no falta ni el mismo Eduardo Punset, auténtico gurú de la tele, y que sirve a la protagonista para, con imitaciones del mismo, tratar de comprender qué de fisiológico puede haber en eso de las relaciones amorosas.

Marta muestra espontaneidad, frescura, naturalidad, fluidez, mucho ingenio y altas dosis de condensación donde se mezclan los planteamientos más basados en lo que la ciencia y la neurología han descubierto sobre las relaciones y aquellos que forman parte del sentido común y que son susurrados por nuestro mejor amigo y que llevamos dentro y que nos permiten abandonar la capucha roja y la cestita y abrazar para siempre las orejas y cola de lobo tan feroz como cada uno se lo quiera hacer.

Marta cuenta, divierte, entretiene con palabras y con gestos, muecas, silencios, interjecciones, movimientos…Un auténtico disfrute en el escenario.

Y por si fuera poco, también nos lo canta…

El público, convertido en lobo, esto es, satisfecho, feliz y con una sonrisa de oreja a oreja, sale de la sala dispuesto no a comerse a su pareja sino a comerse el mundo siendo más uno mismo y disfrutándose así.

Espectáculo divertido, sensible e inteligente que equivale a tres años de terapia psicoanalítica y con garantía de carcajada asegurada.

‘De Caperucita a loba en solo seis tíos’ se puede ver en el Teatro Fígaro de Madrid.

Javier Torres.

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