sáb. Sep 21st, 2019

‘Somnia’: Analizar, meditar, amar

 

Mike Flanagan se está haciendo un nombre en la industria estadounidense y por buenas razones. Prueba de ello está en su capacidad para generar un tipo de terror poco dado en los últimos años. Desde su debut con ‘Absentia’, Mike Flanagan ha dejado claro que se siente cómodo introduciendo incapacidades físicas (Hush) o vacíos personales (la misma ‘Absentia’, ‘Ouija: El origen del mal’) para generar mayor tensión en sus historias, remitiendo así al relato clásico del horror, donde las debilidades de la carne y de la mente deben enfrentarse al peligro –natural o no). Sin embargo, esos defectos no vienen dados para crear un golpe de efecto, sino que ayudan a construir una perspectiva y se atan alrededor del relato de forma natural. En el caso de Somnia, el vacío familiar de unos padres y su hijo adoptivo convergen en un thriller sobrenatural con una carga melodramática de fondo que engrandece la película.

El inicio, aunque típico, sirve para que ‘Somnia’ (supuesto título de la película) sienta las bases de su historia. Mike Flanagan construye a través del espacio los vacíos familiares, usando la distancia entre los padres dentro de un mismo cuadro; sin embargo, el director estadounidense es consciente de que su proyecto es más intimista, y por ello recurre a usar más primeros (o incluso primerísimos) planos aunque la solución sea más convencional, como en la consulta del psicólogo o como en los momentos de tensión más adelante en la primera mitad de la película. Todo ese inicio, sin embargo, está influenciado por una secuencia inicial donde la muerte, en forma de pistola, ya ha tenido una fuerte influencia en nuestra concepción de la historia: Cody, el niño adoptado por la pareja protagonista, podría haber sido asesinado. Ese vacío narrativo (el por qué de ese acto tan cruel de un padre adoptivo para con su hijo), como los fenómenos sobrenaturales que suceden cuando el niño duerme, servirán de motor narrativo para las obsesiones de los padres y, sobre todo, para los miedos internos de los niños, los cuales se muestran a través de las imágenes que este proyecta.

En un juego de auténtico valor, y alejándose de los terrenos de ‘Expediente Warren’ (en ‘Somnia’ el drama o melodrama familiar no está de fondo, sino que está presente en toda la película), Mike Flanagan establece una segunda mitad que redondea a la perfección el significado de la película y sobre todo de The Canker Man, una proyección del amor y del mismo tiempo del miedo que los niños con un trauma acumulan sin darse cuenta. En este sentido, Flanagan escoge el camino difícil, pero también el que honra a la película: es la empatía y el amor el que permite estrechar puentes de verdad. Por ende, pues, es maravillosa la secuencia que precede a ese final tan hermoso: el juego con la profundidad de campo desde el momento en que el personaje de Kate Bosworth entra en el edificio o sube por las escaleras, así como también el enfrentamiento de la protagonista con la bañera (trauma interno de la madre protagonista) o de las “víctimas” que se quedan en el camino, muestra a su vez un pasaje de los horrores que solo pueden superar aquellos que están dispuestos a amar de verdad. El resto, para su desgracia, solo son pasto del egoísmo o de la incomprensión.

‘Somnia’ se estrena el 27.1.17.

Carlos Martínez.

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